Este escrito no es nuevo. Lo escribí hace meses en mi otro blog. Pero esta noche han vuelto a bombardear Gaza. ¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuando se le va a permitir a Israel seguir matando? ¿Hasta cuando van a permanecer impasibles nuestros gobiernos, esos que tanto reclaman el "derecho internacional" en los países árabes? ¿Hasta cuándo tiene que seguir aguantando ese heroico pueblo? Pan y paz para Palestina, de un puñetera vez.

Max no entendía nada. Incluso le pareció graciosa la estrella que pintaron en la puerta de su panadería. No podía entender por qué su madre lloraba tanto aquella mañana de 1939.

A decir verdad, la estrella tampoco era una obra de arte. Incluso él, que a sus diez años no llevaba demasiado bien la asignatura de dibujo de la señorita Vanderberg, habría puesto más empeño al pintar aquellos símbolos amarillos que aparecieron por doquier a lo largo de su calle. Lina, aquella niña impertinente con la que nunca se metía por ser más alta que él, aunque tuviera aquellas piernas raquíticas, tenía la teoría de que todo se trataba de un juego. Una especie de gymkhana, y las estrellas amarillas señalaban los puntos por los que tendrían que pasar.

A Max no le convencían las palabras de su amiga. De ser ciertas, ¿por qué pintaron también la puerta de su panadería? ¿Formaba su padre parte de los organizadores del juego? Eso explicaría su silencio cuando le preguntó por aquellos señores con banderas rojas, blancas y negras. No, su padre no podía formar parte del juego, él odiaba los juegos. Quizá las estrellas amarillas eran sólo adornos para las próximas fiestas. Pero podían haberlas pintando en todas las casas – pensó –, o podrían haberlas pintado de colores más variopintos. Pero esos señores entendían poco de arte, eso había quedado claro.

Salif había visto también aquellos símbolos. En su pueblo eran azules, y no estaban mal pintados. Los trazos eran perfectos, y el estampado sobre el blanco impoluto de las banderas los hacía resaltar aún más. Seis puntas perfectamente ejecutadas, todas por igual. La estrella de David, le había dicho su hermano mayor, aunque él no conocía a ningún David, ni en el colegio, ni en todo el campamento.

Lo poco que sabía de aquella estrella, es que no debía acercarse demasiado. En cierto modo, también le parecía un juego. A decir verdad, pasaron muchas tardes calurosas jugando a esconderse junto a las plantas de basura al otro lado del campamento, justo donde el pueblo empezaba a construirse con ladrillos, justo donde las banderas estrelladas solían estar más presentes.

Entre Max y Salif había algunas diferencias. El segundo no cumpliría los diez años hasta bien entrado 2012. Además, era más moreno y no conocía a ningún niño rubio, de los que abundaban en el colegio de Max. Pero también se parecían en algunas cosas. Ambos perdieron a su padre. Al de Salif se lo llevaron los judíos. Al de Max, por ser judío. Los que se llevaron al padre de Salif llevaban aquel símbolo azul en sus chaquetas. Al padre de Max le pintaron el mismo símbolo en la puerta de su panadería, en color amarillo y con trazos menos rectos. A los dos les encantaba jugar. Para los dos, aquella estrella significó el final del juego.
 
 
Como sabéis, anoche dimití como Coordinador de IU Badolatosa. A modo de aclaración, y para que no existan especulaciones, os dejo el vídeo de la asamblea. 
 
 
1.- Es hipócrita que Mariano Rajoy nos trate de convencer de que el rescate bancario es una buena noticia, cuando ha estado meses negándolo porque, a la luz de las experiencias en Grecia, Irlanda y Portugal, sus consecuencias son nefastas.

2. - Es hipócrita que Alfredo Pérez Rubalcaba gire su discurso a la izquierda, tratando de recuperar los votos perdidos, y manifieste estar en contra de la política de recortes que está aplicando Rajoy. Es hipócrita porque, a la vez que pronuncia estas palabras, firma el pacto fiscal de la Unión Europea, junto al Partido Popular al que tanto dice oponerse.

3.- Es hipócrita que Diego Valderas nos ilusione con una rebelión frente a las políticas de ajustes, perpetradas por PP y PSOE desde que empezó la crisis, para que ahora, una vez asumido el cargo de poder en la Junta de Andalucía, sea él mismo quien firma como vicepresidente estos recortes, cambiando la rebeldía por una "responsabilidad" que no compartimos los ciudadanos.

 
 
“Rebelión, rebelión, rebelión.” Fue el apoteósico final del camarada y ex-coordinador federal de Izquierda Unida, Julio Anguita, en la fiesta anual del PCE de 2011. Y fue tal el calado de sus palabras en toda nuestra militancia, que tuvimos a bien adoptarlo como lema electoral: “Rebélate”, decían nuestros carteles en noviembre y marzo, y eso es lo que pretende hacer este escrito.

Nos rebelamos en noviembre porque estábamos hartos de un sistema injusto y bipartidista que ha convertido la democracia en alternancia y que ha sumido a nuestro país en la crisis más profunda del siglo. Y conseguimos subir de 2 a 11 diputados en el Congreso de los Diputados. Gracias a la rebelión. Gracias también a la rebelión conseguimos el pasado 25 de marzo un hito aún más importante para Izquierda Unida: llegar a ser, por fin, determinantes en una Junta de Andalucía que había sido monopolizada por el PSOE. Gracias a la rebelión. Y gracias a la rebelión y a nuestra cultura asamblearia y democrática, como no hay otra igual en ningún partido español, convocamos un referéndum histórico en el que las bases decidimos, por una amplia mayoría, aceptar el reto de entrar a gobernar la Junta de Andalucía junto al partido al que nos habíamos enfrentado por el voto de la izquierda.

Por eso hoy, apenas un mes después de entrar a gobernar, y cuando vemos que se nombra como altos cargos de la Junta a la hija de Willy Meyer, y al hermano de José Luis Centella, ambos referentes de IU y garantes del pacto que aceptamos en nombre de la rebeldía, no nos queda otro remedio, por la altura moral con la que se nos ha educado desde dentro de IU, que rebelarnos. Rebelarnos porque es injusto, inmoral e inoportuno, que empecemos a adoptar las formas y el estilo de aquellos contra los que se nos pidió rebelarnos. Es injusto y queremos decir, con la misma altura política y dignidad que dijimos sí al pacto, que no estamos dispuestos a tolerar esta actitud por parte de nuestros dirigentes. 

Mucho insistimos desde todos los estamentos de la organización, en los días del referéndum, que sólo hablábamos de programa, no de sillones. ¿Pasada la cuarentena hemos empezado ya a preocuparnos por ellos? Las bases entendemos que la revolución, si es real, empieza por uno mismo. Somos leales a IU y lo seguiremos siendo. Precisamente por esa lealtad a la organización y a sus estatutos y referentes morales, no podemos permitirnos la indisciplina de nuestros propios dirigentes.

Rebélate, dijimos a nuestra gente. Y en honor a ellos lo hacemos.


 
 
“Virgen María de la Macarena, quisiera ser cristiano, pero no puedo”. Así comenzaba la poesía anónima que recitó ex alcalde de Badolatosa el pasado día de los trabajadores en Los Serruchos, y que es sólo una muestra más de la actividad más reciente de los militantes y simpatizantes de Izquierda Unida en nuestro pueblo.

Al parecer, ser socialista y sufrir de hipertensión no ha debido ser una grata combinación para un cierto sector de badolatoseños que en estos días han estado más irritables que de costumbre. Lo segundo fue la entrada de Valderas en la Junta; lo tercero, el magnífico día que los trabajadores pasamos en Los Serruchos; lo cuarto, al parecer, fue la poesía; y como colofón, ha sido el boletín. Todo ha despertado críticas. Y todas, con la intención de tapar lo que fue primero: el Plan de Ajuste, o dicho de otra manera, la prueba más palpable de la inutilidad de este ayuntamiento que tenemos, y que al año de ser electo se está encontrando ya con graves problemas de salud.

Pero cuando el perrito tiene dificultades por sí solo, ha de sacar a sus sabuesos, que se han unido en “santa jauría” para salir al paso de las críticas y descargar su hipertensión en los responsables de una oposición que, por mucho que digan, está logrando poco a poco movilizar a algunos rezagados. Se ha establecido, por derecho propio, la “Hermandad de la Santa Jauría de la Macarena”.

Critican al poeta, como es lógico, por defender a su virgen, y ya de paso, si eso, echan el resto por su acérrimo enemigo, el inútil Iluminado, ese que decían que era un muñeco y al que ahora le dan las etiquetas de Troll o Talibán. Van mejorando los adjetivos, no lo voy a negar, a lo mejor algún día hasta me llaman comunista, que en realidad, es lo que más les molesta.
Lo preocupante – para quien se quiera preocupar de su situación –, es que en un sólo año hayan agotado ya los recursos de su buen equipado aparato de guerra. La excusa de la herencia, la utilice Rajoy o nuestro alcalde, tiene siempre fecha de caducidad, y es evidente que nuestro pueblo está atravesando hoy problemas que claramente son culpa ya exclusivamente de su primer año de gobierno en solitario. Y quedan tres, que no se olviden, porque aquí no hay anticipadas que valgan. Esto hay que terminarlo, y si es al ritmo que ha empezado, mucho me temo que no terminará como decían. 

Podrán ladrar, podrán morder, e incluso podrán rasgarnos algún jirón de piel. Pero no van a poder negar lo evidente. Ni nos domaron, ni nos doblegaron, ni nos van a domesticar.
 
 
La pregunta, por absurda que pueda parecer – de hecho lo es –, cobra un sentido en nuestro pueblo que sería inimaginable para cualquier persona del mundo. ¿Cómo no vamos a querer médico? Responderán muchos, sin prestar atención, y hacen bien, a los absurdos argumentos políticos que están saliendo a la palestra para defender intereses que poco, bastante poco, tienen que ver con la calidad de nuestro sistema sanitario.

Un día antes de que yo escribiera esto, un señora se cruzó por la calle Lenin – de momento se sigue llamando así la calle – con un grupo de vecinos, a los que espetó sin mirarlos que “la Plataforma ha echado una maldición para que se vayan muriendo los que no están con ellos”.

Las palabras, en los oídos de personas que llevan año y medio luchando para que el pueblo tenga médico las 24 horas del día, chirrían. Más que chirriar, duelen. Más que doler, hacen un daño terrible a quien, voluntariamente, está poniendo su granito de arena por defender los intereses de aquellos que, por desgracia, fallecieron en el camino a un hospital que nunca llegaron a ver.

Era esperado, y quizá incluso sea normal hasta cierto punto, que los intereses políticos de nuestros vecinos entraran en juego en el tema del médico, como lo hacen en muchos otros temas. Era de esperar, pero todo tiene un límite y, en este caso, está muy próximo a sobrepasarse, si acaso no 
lo ha hecho ya.

Las palabras de esta señora, cargadas de rabia y desprovistas a todas luces de vergüenza, vienen a dilapidar una lucha que, aunque ya quede vacío para muchos afirmarlo, debería ser de todo el pueblo.

Me consta que muchos de los que lean este artículo, nada más observar el nombre de quien lo firma, dirán que está politizado y que pretende hacer campaña una vez más. Nada más allá de mis pretensiones. Huelga decir que tengo muchos lugares donde hacer campaña, y no será este medio el que utilice. 

La lucha por el médico es difícil, pero justa. Quien no quiera ver que ni en Osuna nos tratan ya de la misma manera, está ciego. Llevamos el buen camino, pero no con el empuje que nos hace falta. Quien no quiera venir, al menos, 
que no moleste.


Publicado en El Plebeyo nº 14 (marzo 2012)
 
 
La encuesta que el CIS ha publicado hoy, si bien no es para tomársela al pie de la letra – a tenor de la relación entre sus últimas encuestas y los resultados reales –, revela que en Andalucía, y en contra de lo que se venía pensando desde el 20 de noviembre, hay partido.

Bien es cierto que el PP roza la mayoría absoluta, muy a nuestro pesar. Pero es que hace semanas su rebosante victoria se daba por sentada. Se creía Rajoy que la gente es tonta – del todo, me refiero – y no sabría responder a su reforma laboral despiadada, a sus ataques contra los trabajadores, contra la cultura, contra los estudiantes, contra las mujeres... Soy de los que piensan, como la gran mayoría, que el gran paquete de recortes y represión que los de la gaviota tienen preparado en España, lo guardan para después de las andaluzas pero, ¿es que acaso ha sido poco lo que ya nos han metido en apenas dos meses de gobierno?

La gente está despertando, y esperemos que siga haciéndolo, y rápido. El PSOE no va a ganar las elecciones, por mucho que un ilusionado – frente a sus militantes – Griñán no pare de decirlo a boca llena. No va a ganar, y tampoco se lo merece. No me voy a detener en hablar de EREs, corrupción, recortes a los trabajadores o desvíos de dinero a familiares de Chaves. Tampoco merece la pena extenderme sobre las tres décadas de gobierno que todos hemos visto. Es que ni siquiera saben hacer oposición. El teatro, protagonizado por Rubalcaba, de llevar el discurso de la dación en pago – tan esperado por los cientos de familias amenazadas de desahucio – para luego abstenerse en el Congreso de los Diputados, es deplorable. No se trata de calificarlos con un izquierdómetro para ver donde están. Es que, directamente, denota una falta de dignidad política, de coherencia y de compromiso con sus votantes, que da pena.

Con todo, no voy a ser yo quien diga que PP es lo mismo que PSOE. Unos son los hijos del franquismo. Los otros, no es que sean de izquierdas ni de derechas, es que se han vendido al capital y han perdido la ideología y los valores que enarboló Pablo Iglesias y de los que, aún hoy, puede que queden unos pocos retazos en sus bases y quizá en la parte de sus juventudes que anhelan un mensaje de rebeldía. Si hay alguna esperanza, como diría Orwell, está en las proles. A sus dirigentes, dénlos por perdidos.

Por tanto, y volviendo a la encuesta del CIS, en Andalucía hay partido. Hay partido porque Izquierda Unida sube hasta los 9 o 10 escaños. No hay que ser muy avispado para empezar a hacer cuentas y ver que, unida a los socialdemócratas, podría arrebatarle a Javier Arenas su particular tierra prometida, por la que lleva “luchando” tantos y tantos años. Soy partidario, ya lo he dicho, de obligar al gobierno central a ofrecerle un puesto en Madrid a Arenas, lo que significaría que aquí no se ha comido su ansiado pastel. Pero no a cualquier precio.

Izquierda Unida ya ha dicho que consultará a sus militantes, y por tanto, me veo en la libertad de expresar mi opinión, si llegara el caso propuesto por las encuestas. No soy partidario de ningún pacto, pero sí de evitar – con condiciones – la llegada de Arenas al Palacio de San Telmo. Las condiciones están claras, ahí está nuestro programa. Y sobre él se deben hacer, nunca sobre puestos ni futuros sueldos. Porque, y en esto estoy de acuerdo con lo expresado hoy por Alberto Garzón, no creo que deba haber un pacto con el PSOE. Otra cosa es apoyarlo en la investidura para que Griñán sea presidente. Y hecho esto, pasar a la oposición. Una oposición en la que, por fin, Izquierda Unida tendría mucho que decir, mucho que aportar, y sobre todo, mucho que prohibir. Ya no cabrían las políticas de derechas, los recortes sociales ni los ataques despiadados a la clase obrera.

Por supuesto, y en vista de las futuras interpretaciones, esta es mi opinión, que no tiene por qué coincidir ni con mi partido ni con mis candidatos. Para algo en IU nos enseñan a pensar. Por cierto, en la encuesta no le dan ningún escaño a Unión Populismo y Demagogia. Esperemos que acierten también en esto.

Por último, que nadie se duerma. Las encuestas no sirven, sino los votos. Así que ahora nos toca hacerla realidad. ¡Rebélate! 
 
 
Que los jóvenes tenemos un imán para los viajes es algo que se da por sentado. Yo mismo escribo en esta revista desde Italia, donde completo mis estudios.

Pero la situación que se viene configurando desde hace tres o cuatro años es nuestro país, muy poco tiene que ver con el gusto por los viajes de la gente joven. La llamada “fuga de cerebros” nos está convirtiendo, de nuevo, en un país de emigrantes que, ante la situación de crisis del capitalismo, que está siendo mucho más grave en los países mediterráneos, se ven obligados a viajar al norte de Europa, quien no cruza el Atlántico, en busca de un país que nos ofrezca, ya no un puesto acorde a la formación de muchos de nuestros jóvenes, sino un humilde aunque muy apreciado puesto de camarero en cualquier restaurante extranjero, a la vez que aprendemos un idioma que nos abra más las puertas de cara al maltrecho mercado laboral.

Nos educaron para no abandonar el instituto, nos convencieron para que no lo abandonásemos por el suculento trabajo de albañil y luego, nos animaron para empezar una carrera de la que se decía que, por difícil o larga que se hiciera, después nos daría un trabajo fijo y remunerado con tres mil euros al mes.

Y no es que nuestros padres nos timaran, porque quien se fue a la  construcción, ahora retoma sus estudios, cansado del paro. A sabiendas de la situación que sufrimos también los que ya elegimos estos estudios.  Lo repito: no nos timaron nuestros padres, es que ellos también estaban siendo engañados. Es que ellos también estaban siendo alimentados por unas ilusiones y una televisión que nos vendían sólo progreso, crecimiento, ser mejores, más fuertes, más rápidos, más listos, más sanos, más delgados, y sobre todo, más ricos.

Es la cultura del capitalismo salvaje, que nos decía que lo estábamos haciendo bien y que ahora nos obliga a abandonar nuestras casas, nuestros pueblos y el país en que vivimos para buscar cualquier trabajo que nos brinde un sueldo tres veces menor que aquél que esperábamos conseguir con la carrera.

Es verdad, a los jóvenes nos gusta viajar. Pero querríamos no tener que estar obligados a hacerlo.


Publicado en El Plebeyo nº 13 (febrero 2012).
 
 
Lo que me mueve a escribir este breve texto, es un mensaje anónimo publicado en el foro municipal y que, por descarado, me he visto obligado, moralmente, a contestar tanto en el citado foro, como ahora lo hago aquí, de forma algo más extendida.

Hay quienes, aprovechando la confusión de los que, como yo, no han asistido hoy al acto del Presidente de la Junta de Andalucía, quieren tomar represalias contra buena parte de los vecinos porque, haciendo uso de sus derechos más legítimos, han acudido hoy a la puerta del Ayuntamiento, para decirle a Griñán lo que este pueblo más necesita: un equipo médico que nos atienda las 24 horas del día.

Se acusa a la plataforma, a raíz de un vídeo donde se escuchan las palabras "facha" e "hijo de puta", de insultar al presidente andaluz y al alcalde de nuestro pueblo. Claro que, quien haya visto el vídeo, sabrá distinguir como estos calificativos, quizá impropios, no van lanzados hacia ninguna de estas autoridades, sino hacia un agente de seguridad que pretende impedir que sean grabadas las imágenes del acto de esta mañana.

Se habla de "bochorno" y de "vergüenza". Lo que es vergonzoso es que se coja a la gente del pecho por intentar sacar una foto, tan sólo porque al régimen no le conviene que se publique nada que pueda interferir en sus intereses partidistas, o que se seleccione de una forma tan selectiva e injusta quienes son los vecinos que deben o no deben entrar al centro que, esta mañana, visitaba el Presidente.

Se llega a pedir, incluso, la dimisión de la fundadora de la plataforma, por la que quiero romper aquí una lanza: Mari Carmen Romero ha hecho más por Badolatosa que todos y cada uno de los que hoy dicen representar a este pueblo. Y no me cabe ninguna duda de que, si un día conseguimos una sanidad digna para todos, habrá sido gracias a ella y a la incansable lucha que comenzó hace ya casi dos años, tras la desafortunada muerte de su padre en esa maldita carretera que nos separa de los médicos.

Yo estoy muy orgulloso de la lucha que Mari Carmen está liderando, y sé que mi opinión es compartida por todos los badolatoseños y badolatoseñas que estamos peleando junto a ella por una sanidad digna, de la misma manera que creo, y no me cabe duda en esto, que se sentiría orgulloso el Comandante si viera la capacidad que está demostrando su hija por el bien del pueblo por el que él se desvivió.
 
 
Esta es la carta que ha entregado la Plataforma Ciudadana "Badolatosa y Corcoya por un equipo médico 24 horas ¡ya!" al presidente de la Junta de Andalucía, durante su visita de hoy a Badolatosa.

CARTA ABIERTA AL PRESIDENTE DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA
DON JOSÉ ANTONIO GRIÑÁN MARTÍNEZ

Señor Presidente de la Junta de Andalucía.

Me consta que se siente usted orgulloso, como presidente de nuestra Comunidad Autónoma, de que el sistema sanitario andaluz sea colocado entre algunos de los mejores del mundo. Más aún, si cabe, ahora que la dichosa crisis económica lo amenaza diariamente.

Pues bien, déjeme decirle, señor presidente, que nuestro sistema de salud aún tiene muchos aspectos que mejorar. Aspectos que no pasan por la privatización ni el copago (o repago, mejor dicho), que como usted bien sabe, y como ha denunciado públicamente, son los que no paran de anunciar los que gobiernan nuestro Estado. A la sanidad pública andaluza le queda aún un camino muy largo por recorrer, siempre bajo el amparo de lo público, y muchos aspectos que mejorar, sobre todo, en cuanto a su dispersión por el territorio andaluz.

Tiene usted la suerte de visitar nuestro humilde pueblo, Badolatosa, por la mañana. Déjeme darle un consejo oportuno: váyase antes de las tres de la tarde. Estoy seguro de que será un orgullo para todos los badolatoseños y badolatoseñas que el presidente de Andalucía tenga en su agenda visitarnos. Pero más allá de las tres de la tarde, sentimos no poder garantizar su salud todo lo bien que nos gustaría. Porque en nuestro pueblo, después de las tres de la tarde, y los fines de semana enteros, no hay médico que nos atienda, reduciéndose la sanidad pública, para nosotros, a unas pocas horas de mañana.

Badolatosa, al igual que nuestra aldea, Corcoya, y otros muchos pueblos andaluces, es una de las localidades más afectadas por las deficiencias que presenta la sanidad andaluza. Han sido ya muchos, más de los que nos gustaría, los vecinos que han fallecido en el camino hacia la búsqueda de un Centro de Salud abierto que pudiera atenderles. El más cercano lo tenemos en Estepa, a casi 25 kilómetros por una carretera que no permite recorrerla en menos de media hora. Por si fuera poco, el servicio de salud es tan deficiente en nuestra Zona Básica de Salud (una de las más grandes de Andalucía), que los medios disponibles en Estepa no dan para atender dignamente a toda la comarca, siendo los más afectados, por lejanía, los vecinos y vecinas de Badolatosa y de Corcoya, que llegan a esperar hasta una y dos horas, en muchos casos, a que llegue la ambulancia desde Estepa.

Es por ello que nosotros, después de las terribles muertes de nuestros vecinos, y de mucho sufrimiento por enfermos que casi no llegan, nos hemos organizado en la Plataforma Ciudadana “Badolatosa y Corcoya por un equipo médico 24 horas ¡ya!”, y con nuestra pancartas, nuestros lemas y el apoyo de muchísimos vecinos, llevamos más de un año ya luchando por poder disfrutar de esa sanidad tan digna de la que gozan muchos andaluces y andaluzas. Hemos recorrido Badolatosa, Corcoya, Casariche, Estepa, Osuna y Sevilla, pidiendo algo tan básico y tan necesario como una buena atención que garantice nuestra calidad de vida. Pidiendo algo tan digno, como estar al nivel de otros muchos andaluces y andaluzas que, por suerte, viven en pueblos o ciudades donde esta situación, por fortuna, no se produce. Donde los buenos médicos que tenemos en Andalucía pueden ejercer su trabajo con aquellos que lo necesitan. Donde los kilómetros no separan la vida de la muerte.

Nuestra Plataforma ha visitado al Defensor del Pueblo Andaluz, que nos ha dado su apoyo y que nos consta que está haciendo lo posible porque nuestra voz se oiga alta y clara. Hemos visitado a su Consejera de Salud, aunque tengo que decirle, que no fue la más grata de nuestra visitas, ya que manifestó, públicamente, que no volvería a reunirse con estos vecinos. ¿Es que acaso no están pidiendo estos vecinos algo necesario y justo? Hemos visitado también el Parlamento, donde políticos, tanto de su partido como de sus rivales, nos han dado el compromiso de ayudar a nuestro pueblo. Pero lamentablemente, los meses siguen pasando y ni la enfermedad ni la muerte esperan a nadie. Badolatosa y Corcoya siguen necesitando, cada día, un médico que pueda atender a sus vecinos las 24 horas.

Señor Griñán, nosotros apoyamos y apoyaremos siempre la sanidad pública, universal y de calidad. Y sobre todo, una sanidad en la que todas las personas tengan las mismas oportunidades de ser atendidas dignamente. Si usted también la apoya, como le he oído decir, y como creo que será, le pido ayuda en nuestra lucha. Sabemos que es posible conseguirlo.

Espero que su visita a Badolatosa haya sido grata, y que no olvide que aquí hay vecinos que necesitan a un presidente que se preocupe por sus problemas reales. El primero es la salud.

Sin más, le envío un cordial saludo.


Rafael Moreno Guerrero
Portavoz de la Plataforma Ciudadana “Badolatosa 
y Corcoya por un equipo médico las 24 horas ¡ya!”


Pd: Le adjunto un informe con los actos que hemos llevado a cabo desde que se creó nuestra plataforma, así como los avances que hemos conseguido.
(ver informe)